Guillermo Mora: Me interesaba ver hasta dónde podía llegar la pintura sin pintura
domingo 09 noviembre 2025
El artista madrileño Guillermo Mora ha sido el ganador del XI Premio Salou de Investigación Pictórica 2025 con la obra Sí, pero no, distinguida por el jurado “por su capacidad de reflexión y por el uso innovador de los lenguajes pictóricos contemporáneos”. Mora, que descubrió la convocatoria del premio a través de las redes sociales, reivindica la libertad creativa, la experimentación y la investigación constante como motores de su trabajo. En esta entrevista, nos habla de su proceso artístico, de su relación con Salou y de su manera de repensar la pintura.
Guillermo, antes que nada, ¿cómo te presentas como artista después de recibir este reconocimiento?
La verdad es que muy bien. ¿Qué más quieres que te diga? He ganado el premio, sí, y estoy muy contento. Para mí es una alegría, porque reconoce una investigación que llevo tiempo desarrollando y que forma parte de mi manera de entender la pintura.
Has explicado que la pandemia marcó el origen de este proyecto...
Sí, es curioso, porque antes Raquel (la comisaria de los Premios) comentaba que el premio había tenido un paréntesis durante la pandemia, y a mí me hizo gracia porque, en ese paréntesis, nosotros —los artistas— seguíamos trabajando. En mi caso, fue una época muy productiva, un momento para empezar cosas nuevas. Estas piezas vienen un poco de ese momento de recogimiento y experimentación.
¿Cómo nace exactamente esta serie de obras?
Yo quería hacer unas piezas con una grapadora. Me fui tres meses a Mallorca solo con esa herramienta, preguntándome si con ella —que siempre ha estado presente en los estudios de pintura— podía pintar, es decir, pintar sin pintura. Quería ver qué elemento podía añadir para seguir haciendo algo pictórico. Entonces empecé a trabajar con papeles cromáticos, haciendo gestos, arrancándolos... Igual que quien pinta con un pincel, para mí también era importante dejar la huella. En definitiva, quería ver hasta dónde podía llegar la pintura sin pintura.
Ganar el premio ha sido, para mí, una alegría, porque reconoce una investigación que llevo tiempo desarrollando y que forma parte de mi manera de entender la pintura
¿Cómo describirías este proceso tan físico y directo?
Es un proceso muy particular. Tiene una parte muy lenta, de preparar, de ir grapando y construyendo, pero después la resolución es todo lo contrario: es muy rápida. Se trata de ir quitando papeles, de arrancar, de eliminar. Es como una batalla contra el soporte, porque cada vez que quitas un trozo, no puedes volver atrás. Si no te interesa, ya no hay marcha atrás. Esa irreversibilidad me interesa mucho.
¿Cómo es que un artista madrileño decide presentarse a un concurso de pintura en Salou?
Pues mira, me enteré del premio a través de las redes sociales. Vi la convocatoria y me llamó mucho la atención. Ya me había presentado cuando era estudiante, hacia 2007 o 2008, justo después de volver de Estados Unidos, con una pieza que había hecho allí, y me seleccionaron. Después perdí un poco la pista del premio, pero cuando vi que volvía, pensé: “Tengo que presentarme”. Es mi terreno. Y si no te presentas, no ganas...
Me parece genial que el municipio recupere un premio así, que apuesta por la investigación pictórica y por dar espacio a la experimentación
Tu propuesta, convertir tu obra en una especie de “kit pictórico”, parece arriesgada...
Sabía que era un riesgo, porque hacer un kit con una pieza mía podía parecer provocador. Pero mi trabajo va mucho de eso: de poner todos los datos y los elementos sobre la mesa. En este kit lo doy todo —la grapadora, las grapas, el manual de protocolo—, porque también me interesa esa idea de compartir el proceso y que el otro pueda vivirlo. Mi trabajo siempre ha tenido un poco de “mala leche”, pero también mucha libertad.
¿Qué sensación te llevas de tu experiencia en Salou?
Me ha gustado mucho volver. Me parece genial que el municipio recupere un premio así, que apuesta por la investigación pictórica y por dar espacio a la experimentación. Que haya lugares como Salou que crean en la investigación en pintura es muy importante.