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Inma de Benito: Salou es un ejemplo de cómo el turismo puede evolucionar en armonía con la sociedad

Prova
Inma de Benito es la directora de Turismo de la CEOE

sábado 26 julio 2025

Inma de Benito, directora de Turismo, Cultura y Deportes de la CEOE, defiende un modelo turístico que combine sostenibilidad y competitividad. En esta entrevista, destaca la necesidad de una economía sólida como base de la sostenibilidad, la importancia de la corresponsabilidad entre empresas, instituciones y ciudadanía, y pone en valor el ejemplo de Salou como destino que ha sabido evolucionar al ritmo de la sociedad y del turismo.

¿Podría explicarnos cuál es la importancia del turismo y cómo se entiende esta idea de que el turismo, para ser sostenible, debe ser competitivo?
Muchas veces se vincula la sostenibilidad a un concepto casi romántico, como si solo tuviera que ver con el respeto por el medio ambiente. Y es cierto que hay que actuar con respeto por nuestro entorno, pero también hay que tener en cuenta que todo esto tiene un coste económico que, evidentemente, debe financiarse. Además, la sostenibilidad exige una buena gobernanza, unas infraestructuras adecuadas, instituciones sólidas y una colaboración eficaz, tanto pública como privada.

En definitiva, la sostenibilidad debe ir de la mano de la competitividad: el turismo debe ser rentable desde el punto de vista económico, social, medioambiental y tecnológico. Y es necesaria esta complicidad entre todos los agentes, porque parece que a veces se quiere asociar la sostenibilidad al hecho de frenar la economía, cuando en realidad la economía es el fundamento que sostiene la propia sostenibilidad.

Salou ha sido capaz de adaptarse a las nuevas tendencias, a medida que la sociedad evolucionaba. Ha planificado al ritmo que lo hacía la sociedad que lo visitaba, pero también la sociedad residente

Se ha hablado mucho sobre la necesidad de que el residente esté contento. ¿Cómo lo ve usted?
Creo que hemos vivido una evolución. Cuando España empezó a desarrollar el turismo, el turismo era sinónimo de riqueza, de desarrollo, de bienestar. Era percibido como un motivo de orgullo. Pero con el tiempo, quizá por una falta de planificación, hemos pasado a una percepción casi contraria: parece que vivir en un municipio turístico sea un problema. Y eso no debería ser así.

Gracias al turismo, los residentes pueden disfrutar de muchos servicios y oportunidades que quizá no tendrían. Además, hay que valorar el papel de los residentes: son ellos quienes mantienen la cultura, la idiosincrasia, la gastronomía, la hospitalidad... Todo esto es lo que da valor al territorio. Por eso es importante volver a recuperar el binomio residente-turismo y trabajar hacia la corresponsabilidad: empresas, instituciones y ciudadanía debemos preguntarnos qué podemos hacer cada uno para que ese valor se traslade al territorio y genere bienestar compartido.

La sostenibilidad debe ir de la mano de la competitividad: el turismo debe ser rentable desde el punto de vista económico, social, medioambiental y tecnológico

Y en este sentido, ¿cómo valora la experiencia de Salou?
Salou es un gran ejemplo de evolución turística. Ya lideró el turismo de masas en los primeros años, con la particularidad de recibir muchos visitantes con vehículo privado, lo que exigía gestionar unas infraestructuras diferentes a las de otros destinos. Y Salou ha sido capaz de adaptarse a las nuevas tendencias, a medida que la sociedad evolucionaba. Ha planificado al ritmo que lo hacía la sociedad que lo visitaba, pero también la sociedad residente, logrando armonizar ambas realidades. Esto ha evitado fenómenos como la turismofobia, y ha sido posible gracias a una buena planificación y a la participación de los residentes. Además, los propios turistas han contribuido a convencer de que se puede venir y aportar valor, más allá de la cantidad.

Gracias al turismo, los residentes pueden disfrutar de oportunidades que quizá no tendrían. También hay que valorar el papel de los residentes: son ellos quienes mantienen la cultura, la idiosincrasia, la gastronomía, la hospitalidad...

¿Cómo debe mejorarse la “industria de la felicidad” para que todo el mundo esté satisfecho?
Hay que repensar constantemente. Yo siempre digo que la clave no está solo en aprender, sino también en desaprender. Aquello que antes funcionaba, quizá ahora ya no sirve. Por tanto, debemos saber hacer las cosas de otra manera. Esa capacidad de desaprender es tan importante como la de aprender. Solo así avanzaremos hacia un futuro que en realidad ya es presente. Y creo que la palabra clave es armonía. Es lo que debemos buscar: un equilibrio entre lo que busca el residente, lo que quiere el visitante y lo que necesita el territorio.

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