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Una veintena de jóvenes participa en el V Campo de Trabajo Arqueológico La Punta de la Cella

miércoles 29 agosto 2007

El alcalde de Salou, Antonio Banyeres, ha visitado esta mañana, en compañía del coordinador territorial de Juventud en Tarragona Jean-Marc Segarra y del concejal de Juventud, Daniel López, a los participantes del Campo de Trabajo Arqueológico La Punta de la Cella.
Se trata de una veintena de jóvenes, de entre 14 y 17 años, que están tomando parte desde el pasado 20 de agosto en la quinta edición de este proyecto, organitzado conjuntamente por el Grup Jove y el Área de Juventud del Ayuntamiento de Salou, con la colaboración de la Secretaria General de Joventut de la Generalitat de Catalunya. Hasta el próximo 2 de septiembre, estos jóvenes convivirán en el CEIP Salou, que es el lugar donde están alojados, y trabajarán para la limpieza y consolidación de los restos arqueológicos del antiguo poblado íbero que se conserva en el Racó de Salou, al lado de la Plaza de las Palmeras.
Aparte de realizar intervenciones en el patrimonio del municipio, los participantes de este campamento, participarán en diversas actividades de ocio, como talleres de masajes, malabares, acrobacias, djembé, pintura; excursiones (por ejemplo, al Niu de l'Àliga, a PortAventura y al Aquopolis); y también en diferentes actividades deportivas (comogincanas, sesiones de submarinismo, de hípica y de kayak).
El poblado ibérico de la Punta de la Cella fue descubierto en los años cuarenta por los colaboradores del historiador y médico reusense Salvador Vilaseca: N. Alsina, M. Carreras, y J. Guinovart, según informa la empresa encargada de los trabajos arqueológicos, Nemesis. Hasta el año 2002, sin embargo, no se llevaron a cabo los primeros trabajos de excavación, enmarcados dentro de un campo de trabajo en que se documentaron una batería de hasta seis estructuras de hábitat bien definidas.
La superficie de muros o acumulaciones de piedras se extiende en una superficie de unos 4.500 metros cuadrados delimitados por las zanjas de sondeo hechas en el año 2000. Se trata, pues, de una extensión considerable si se tiene en cuenta, además, que el núcleo central, original del poblado, que se encuentra arrasado por la presencia de una pedrera, estaría situado en la parte más alta de la colina.
Todas las estructuras presentan las mismas características constructivas: están formadas por muros de piedra pegada con barro y se conservan únicamente a nivel de cimentación. Sólo varían de altura, dependiendo de la sedimentación del suelo y de la profundidad a que se encuentra la roca.
Por otra parte, hay que señalar la notable presencia de materiales cerámicos en los niveles de sedimentación documentados. Estos materiales son mayoritariamente fragmentos de ánfora ibérica y cerámica común ibérica y otras formas como platos que se sitúan en un abanico cronológico que va del siglo IV al II a.C, cuando el poblado sufre una amortización general, seguramente por la presencia romana en la zona. Eso permite teorizar con su posible origen en una época más lejana del IV a.C ya que las estructuras que se han conservado son las más modernas, explica al director de las excavaciones, Òscar Curulla, de la empresa Nemesis.
De lunes a viernes de 9 a 13 horas, los 20 jóvenes apuntados al Campo de Trabajo trabajan en este yacimiento, bajo la supervisión de tres arqueólogos. Dos monitores, además, los acompañan cada día a jornada completa. Con respecto a la procedencia de los participantes, cuatro son de Salou y el resto, de toda Cataluña, sobre todo de Gerona.
Durante la visita al yacimiento, el coordinador territorial de Joventut, Jean-Marc Segarra, se ha comprometido a buscar 'fórmulas mixtas' para ofrecer los próximos años dos campos de trabajo, en lugar de uno y a dar apoyo a la preservación de estos restos arqueológicos. Este último compromiso será asumido también por el Ayuntamiento de Salou, en función del interés que tenga el yacimiento, ha afirmado al alcalde.

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