📸 La Festa al Cel consolida Salou como uno de los grandes escenarios de la aviación
domingo 20 septiembre 2026
Algunos habían venido expresamente desde diferentes puntos de Cataluña y del resto del país. Otros simplemente habían bajado de casa. Todos, sin embargo, terminaban haciendo lo mismo: mirar hacia arriba.
El tiempo también ha acompañado. Sol, temperatura agradable y un Mediterráneo tranquilo han servido de telón de fondo a una jornada vivida intensamente en la calle. En la playa, muchos se habían instalado con sillas, toallas, bocadillos y el móvil preparado. Otros alternaban las exhibiciones con un baño, un café o una comida. La Festa al Cel se vivía en el cielo, pero también a pie de calle.
Después de una espectacular jornada de sábado, el programa de este domingo ha comenzado a las once de la mañana y durante más de cuatro horas el litoral de Salou se ha convertido de nuevo en un gran anfiteatro natural.
Aviones militares y civiles, helicópteros, aeronaves históricas, medios de emergencia y exhibiciones acrobáticas se han sucedido ante un público entregado. Cada nueva aparición provocaba la misma reacción: cabezas hacia arriba, dedos señalando y centenares de teléfonos intentando capturar maniobras que, muchas veces, pasaban demasiado rápido.
Entre el público había aficionados capaces de reconocer un aparato por el sonido del motor, familias que preguntaban qué avión acababa de pasar, abuelos con sus nietos, parejas, grupos de jóvenes, residentes que contemplaban el espectáculo casi desde casa y visitantes que habían madrugado para encontrar una buena ubicación frente al mar.
El rugido del Eurofighter
Uno de los momentos más esperados ha llegado con la aparición del Eurofighter Typhoon.
El rugido se ha escuchado antes de verlo. Durante unos segundos, prácticamente todo el litoral ha reaccionado al mismo tiempo. Pilotado por el comandante Juan Bengoechea, piloto de exhibición del Ala 14 del Ejército del Aire y del Espacio, el Eurofighter ha concentrado todas las miradas.
La velocidad, la potencia y las maniobras han hecho que durante unos minutos fuera difícil mirar hacia otro lado. En las playas, muchos se levantaban de las sillas. En los paseos, algunos se detenían en seco. Los niños se tapaban los oídos y reían al mismo tiempo. Los aficionados seguían cada giro con la cámara preparada.
La exhibición tenía, además, un significado especial. Salou ha sido el escenario de la última actuación de Juan Bengoechea en su etapa como piloto de exhibición del Eurofighter, lo que ha dado a su participación un componente especialmente emotivo y simbólico.
El interés despertado por esta edición también se ha reflejado en las acreditaciones: 107 spotters y una sesentena de periodistas han seguido el festival, fotografiando, grabando y explicando lo que sucedía en el cielo de Salou. Las exhibiciones también se han podido seguir por streaming.
La otra Festa al Cel
Las playas y los paseos llenos ofrecían una imagen impactante. Pero detrás del espectáculo había otra Festa al Cel menos visible y absolutamente imprescindible: la de los controles, la seguridad, la movilidad, los servicios de emergencias, los voluntarios, los trabajadores municipales, los operarios de limpieza y los equipos técnicos.
Horas de trabajo y coordinación previa para que la ciudad estuviera preparada para recibir una gran afluencia de personas y seguir funcionando con normalidad.
El Club Nàutic de Salou ha vuelto a ser uno de los puntos neurálgicos del operativo. Allí se ha instalado el CECOR y se ha centralizado buena parte de la coordinación del dispositivo.
También ha acogido a representantes del Ejército del Aire y del Espacio, del Ejército de Tierra, la Guardia Civil, la Policía Nacional, los Mossos d'Esquadra y diferentes policías locales, entre ellas las de Salou, Cambrils y Valls, además de autoridades civiles, políticas, judiciales y militares.
El alcalde de Salou, Pere Granados, ha querido saludar personalmente a los integrantes de los dispositivos de coordinación terrestre y aérea para agradecerles y felicitarles por el trabajo realizado.
La capacidad de absorber una gran afluencia de visitantes sin alterar el funcionamiento de la ciudad es, precisamente, una de las imágenes que mejor resumen lo que representa hoy la Festa al Cel para Salou.
Orgullo de ciudad
Más allá de las cifras, entre muchos vecinos se respiraba otro sentimiento: el orgullo de ser de Salou, de ejercer de buenos anfitriones y de ver la ciudad llena de vida.
Para muchos salouenses no se trataba únicamente de ver aviones. Era pasear por el mismo paseo de siempre y encontrarlo lleno de familias llegadas de otros lugares. Era contemplar las playas convertidas en graderíos improvisados. Era comprobar que, durante unas horas, todas las miradas estaban puestas en Salou.
Y era también ser conscientes de todo lo que hay detrás de un evento de estas características.
Porque organizar una cita así no significa únicamente llevar aviones al cielo. Significa disponer de servicios, seguridad, emergencias, voluntariado y equipos capaces de responder ante una concentración extraordinaria de personas.
Salou está acostumbrado a multiplicarse. Lo hace en los grandes acontecimientos y lo ha vuelto a demostrar este fin de semana.
Ahí reside también una parte importante del sentimiento de pertenencia: saber que la ciudad es capaz de acoger, organizar y compartir grandes experiencias sin perder su carácter.
Reconocimientos y despedidas
Cuando el ruido de los motores empezaba a desaparecer y el cielo recuperaba poco a poco la calma, el protagonismo se ha trasladado al Club Nàutic con el acto de clausura y reconocimientos.
El alcalde de Salou, Pere Granados, ha presidido el acto en el que se ha entregado el Premio Cristòfol Juandó a Santi Ballesté Coflent, presidente de la Asociación AeroS, y el Premio Josep Canudas a Mariano Gasparet Romero, director de Comunicación de ENAIRE, quien lo ha recogido en representación de José Antonio Santano Clavero, secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible y presidente de la Fundación ENAIRE.
Los miembros de la PAPEA han recibido también de manos del alcalde una réplica del primer avión que sobrevoló Salou, como recuerdo de su participación en esta edición.
Uno de los momentos más emotivos ha sido el reconocimiento al comandante Juan Bengoechea, coincidiendo con su última exhibición como piloto de demostración del Eurofighter. Pere Granados le ha hecho entrega de una réplica del monumento al rey Jaume I como recuerdo de su paso por Salou.
Agradecimiento a todos los que lo han hecho posible
El Ayuntamiento ha querido reconocer especialmente la implicación del Ejército del Aire y del Espacio y del Ejército de Tierra, así como el trabajo de todas las instituciones, administraciones, patrocinadores, colaboradores, cuerpos de seguridad, servicios de emergencias, voluntarios, trabajadores municipales y profesionales que han contribuido al desarrollo del festival.
Entre los reconocimientos también ha habido una referencia a los primeros vínculos de Salou con la aviación, recordando el vuelo pionero de Lucien de Mazel, que en 1911 sobrevoló las playas de Salou después de despegar desde Reus.
Más de un siglo después, el cielo sigue formando parte de la historia del municipio.
En su intervención, Pere Granados ha destacado la capacidad de sumar esfuerzos, la colaboración institucional y la proyección que la Festa al Cel aporta a la ciudad. También ha insistido en una idea repetida durante estos días: “Salou une”.
Y antes de cerrar el acto, el alcalde ha dejado clara la voluntad de continuidad:
“Nos vemos en 2027.”
A esa hora, la Festa al Cel todavía seguía presente en las calles. Por el paseo continuaban circulando familias, muchos revisaban en sus teléfonos las mejores fotografías de la jornada y los más pequeños todavía levantaban la cabeza cuando escuchaban cualquier ruido lejano.
El cielo recuperaba poco a poco la tranquilidad.
Salou, en cambio, conservaba esa sensación que dejan los grandes días: la de haber compartido algo importante y haberlo vivido, una vez más, en casa.